Moichi y el teléfono pinchado

Jo, esto de la nueva carrera me chupa el tiempo que no veas… de hecho el mes pasado, aunque tuve un montón de ideas no escribí más que un post, además viajé muchísimo, fui dos veces a Zaragoza, pasando toda una semana allí y después otro fin de semana, fui a Barcelona… la semana pasada a Tarragona… así que nada… que además de gastarme un pastón en un mes… voy estresadita de la vida…

Para los curiosos, sí, me teñí de pelirroja, de hecho, me teñí hace tanto tiempo que ya se me ven unas raizotas de la virgen… en realidad no me teñí de pelirroja, me teñí de naranja zanahoria y soy super excéntrica y me ENCANTA.

Bueno, a lo que iba, esta semana ha pasado algo ASOMBROSO, y para no herir sensibilidades y tal cosas… diré que Moichi y yo somos unas paranoides y si quieren tomen esto como una historia completamente ficticia… cofcofnoloescofcof.

Moichita es una de mis primeras amigas, nos conocimos en parvulario P-5, Moichi era una de las primeras inmigrantes, nos remontamos a cuando las escuelas no eran inter-raciales ni parecieran un anuncio de United Colors of Benetton. Ella venía de Perú y era una cosa menudita y muy callada con una sudadera de Mickey Mouse y un lacito de tul en el pelo , al menos esa es la imagen que yo tengo de miniMoichi. A mi me pareció un sujeto digno de estudiar desde el primer día, llamaba a los coches carros y a las patatas papas… ¿Cómo no me iba a interesar por ella?

Cuando digo que Moichi era muy callada, me estoy quedando corta, tras muchos años de relación, mi abuela me seguía preguntando si era muda… recuerdo que en nuestro cuarto año de instituto, le pidió algo al chico de habitualmente se sentaba delante de nostras y el chico contestó ¡Coño, habla!

El caso es que yo no he sido callada en mi vida y aunque no recuerdo los detalles seguramente iría acosándola por el mundo porque me parecería un bicho interesante desde que llegara hasta que me hablara, y luego nunca me dejó de hablar.

En el colegio se convirtió en mi mejor amiga, ya siendo una miniMoichi era sarcástica e irónica cosa que me encantaba, era sumamente inteligente y nos dedicábamos a hacer chistes de listillos, además, éramos lo más antiñoño del mundo y eso mola mil.

Cuando tocó pasarnos al instituto toda mi escuela se iba siempre al instituto que había al lado, pero Moichi quería cambiar, y decidió que se iría al instituto en el que estudiaba su hermana, que estaba mucho más lejos, yo me fui con ella, dejé a todos mis amigos y la seguí. Jamás me he arrepentido, más bien al contrario, le tengo que agradecer que eligiera tan bien.

Y aquí empieza la historia, entramos en mi etapa pre-adolescente, en una sociedad sin teléfonos móviles y con bonos de Internet de 15 horas al mes… a veces me pregunto cómo podíamos sobrevivir… como buenas pre-adolescentes, nos llamábamos casi cada día, con el teléfono fijo, para preguntar qué ejercicios teníamos que hacer de tarea, o para preguntar algo que no entendíamos o simplemente para charlar de alguna chorrada… corría el año… no lo sé pero hacia el 2000 o así… el caso es que de repente, un día empezamos a escuchar un PIP cuando hablábamos por teléfono…

T: ¡Ni hablar, seguro que somos las únicas que hemos terminado el ejercicio en clase!

M: Qué más da, nos darán tiempo para hacerlo…

PIP

T: ¿Qué has pretado?

M: ¿Yo? Nada, habrás sido tú…

T: ¿Pero tú lo has oído?

M: Sí, era como un PIP.

T: Sí… Qué raro.

Y el tiempo pasó, y cada vez que nos llamábamos PIP, PIP, PIP, y lo más curioso es que ese PIP sólo sonaba cuando hablaba con Moichi, y a Moichi, sólo le sonaba cuando hablaba conmigo…

Al principio nos mosqueó un montón pero pronto empezamos a hacer cábalas…

 PIP

T: ¿Y si tenemos el teléfono pinchado?

M: Claro, y los de Alias están ahí afuera… escuchándonos…

T: Mema… hablo en serio… ¿y si son los sectarios*?

M: Claro, seguro que es “Fulanito”** y así se entera de las respuestas de nuestros deberes y las dice antes que nostras…

T: seguro que ha pagado a alguien para que le cree un chip que ha instalado en nuestros teléfonos… maldito empollón… pues no se saldrá con la suya.

*En nuestro instituto había unos chicos pertenecientes a una residencia religiosa cuyas únicas actividades en la vida era estudiar, rezar, jugar a fútbol y dormir, no les dejaban hablar con chicas más de lo estrictamente necesario y mucho menos a solas… siempre se los conoció como los sectarios.

** No se llamaba así pero hay que respetar su intimidad y esas cosas, el caso es que era un sectario especialmente repelente que se dedicaba a atosigar a los profesores con preguntas estúpidas para parecer más listo que los demás y ser el mejor del mundo mundial… lo más patético es que nunca tenía éxito y acabaron teniéndole manía hasta el resto de sectarios…

Esa teoría duró un año, puede que dos, hasta que nos deshicimos de Fulanito, el problema es que nosotras crecíamos y el PIP seguía acompañándonos, aunque ambas hubiéramos cambiado de compañías telefónicas, de terminales de teléfono… un desastre… Ya en plena universidad llegó el día en que mientras hablábamos yo me puse a cantar

T: But if you’re going to burn yourself REMEMBER THAT I LOVE YOU

PIP

T: Leñe… ¿algún día conseguiremos superar lo del PIP?

M: No, en realidad creo que es la CIA, somos personas de interés para USA o algo…

T: Ah, bueno, pues probemos, ¿cómo era la canción? Ah, sí FucPIIIIIIIIIIPk Bush and FucPIIIIIIIIIPk this war.

M: OH DIOS MÍO, ES LA CÍA

T: OH DIOS MÍO, ES LA CÍA

M: A veeeeer, prueba otra vez.

T: FucPIIIIIIIIIIPk Bush and FucPIIIIIIIIIPk this war. MADRE MÍA…

Así que dimos por hecho que era la CÍA la que escuchaba nuestras conversaciones… y les saludábamos cada vez que hablábamos… a veces aún eramos majas y seguíamos saludando hasta a Fulanito… incluso llegamos a hablar de cómo Fulanito había hecho un pacto con la CÍA para espiarnos.

Lo más perturbante es que en alguna ocasión yo he llamado a Moichi desde casa de mi abuela, en Zaragoza… y el PIIIP seguía sonando… desquiciante, simplemente desquiciante.

Y el otro día…

M: Taqwa… ¿Te has fijado en que hoy no nos han pinchado?

T: Anda, pues es verdad, y ayer tampoco…

M: No, ayer tampoco nos pincharon…

T: ¿Ya no somos personas de interés para la CÍA?

M: OH DIOS MÍO, OH DÍOS MÍO TAQ… OOOOHHH DIOOOOS MÍO

T:¿Qué te pasa?

M: Que esta semana han matado a Bin Laden Taq…

T: Sí… ya lo sé… OH DIOS MÍOOOOOO

M: QUÉ FUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERTEEEEEEEE

T: QUÉEEEEEEEE FUEEEEEEEEERTEEEEEE OSEEEEAAAAAAAAA.

Y así acaba una etapa de nuestras vidas… ya no somos sospechosas de atentados contra las torres gemelas ni nada por el estilo, por fin tenemos conversaciones privadas de verdad…

Espeluznante, ¿verdad?

Anuncios
Published in: on 09/05/2011 at 10:43 am  Comments (5)  
Tags: , , ,

The URI to TrackBack this entry is: https://taqwaelpreciodelalibertad.wordpress.com/2011/05/09/moichi-y-el-telefono-pinchado/trackback/

RSS feed for comments on this post.

5 comentariosDeja un comentario

  1. Si non é vero, é ben trovato.

  2. si coincide la ortografía italiana, me corto un brazo.

  3. QUE MIEDO ò.ó

  4. Spooky.

  5. Crimenes imperfectos, el caso está resuelto Beckett! 😀


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: